Pensamiento colectivo

Al parecer no muchos logran ver la sensibilidad de los colectivos, mucha gente sin duda los ve como aparatos fríos y sin sentido que andan por ahí recogiendo gente y expulsándolas como si nada. Pero poniéndome en su lugar yo creo que no debe ser nada sencillo para un colectivo llevar en su vientre a sus pasajeros e ir dejándolos a cada uno librados a sus destinos sin que nada pueda hacer. Cómo es posible que no tengamos en cuenta el desarraigo diario que debe sufrir y su esfuerzo por no encariñarse con el pasaje. Tal vez los años y la experiencia los han llevado a armarse ese caparazón metálico y frío…

Se han dado cuenta que la gente que sube a un micro trata de observar todos los rostros inconscientemente para ver si reconocen a alguien, eso pasa porque hay muchas personas que creen en las casualidades y muchas otras en el destino.

Una vez resultó ser que Juan se quedó dormido y perdió el primer colectivo de la mañana por lo que tuvo que tomar el siguiente. Minutos más tarde Natalia que recién salía del supermercado decidió dejar la zapatería para otro día porque vio venir el micro donde estaba Juan y lo tomó, es decir tomó “ese” micro y no otro. Al instante Pedro salía de su casa y se subió al mismo micro aunque este lo dejaba un poco más alejado de su trabajo lo tomaba porque le quedaba en la puerta de su casa. Milagros, Raúl, Ernesto y Salomé son hermanos, todos de blanco también se sumaron a la travesía de Juan, Natalia y Pedro.

De esa forma el micro comenzó a llenarse de gente y de situaciones, era uno de esos momentos en que el micro eyecta personas tanto por delante como por detrás. Durante unos minutos el chofer no admite más gente, es entonces cuando el pasaje se vuelve estático, ya no se ven los rostros como si nunca se hubieran visto y no les interesase conocerse.

El micro que en apariencia no los reconoce, pero es sabido que él lleva un claro registro de cada uno de sus pasajeros, se comporta con cierta indiferencia para no apegarse a ellos y dejarlos ir de a poco.

Muchos años después sucedió algo, que aunque extraordinario ocurre no pocas veces, el colectivo se da cuenta que se repite el mismo pasaje de aquella vez, las mismas personas aunque con las situaciones un poco cambiadas. Entonces para festejar el acontecimiento, el vehículo expendió un boleto capicúa (una extraña forma en que los micros demuestran alegría). En cambio los pasajeros permanecieron observándose las caras entre sí sin reconocerse, como si nunca se hubieran visto en la vida.

Pero ¿Por qué es que el pasaje suele repetirse? Hay una respuesta que tal vez puede resultar válida y es porque detrás de esa fría apariencia hay un micro que sufre y extraña al pasaje que ha llevado dentro; Es porque una vez cada tanto le gusta volverlos a tener.

Licencia Creative Commons
Pensamiento colectivo por Sebastián Colotto se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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